
La Línea de Tiempo que desplegamos en el Pabellón Argentino del Bicentenario está atravesada por un eje principal que es la historia de la ciudad. Establecimos un recorte temático en el que privilegiamos mostrar aspectos de la vida cotidiana y la veloz transformación de Buenos Aires en una de las grandes urbes del mundo, pero sin desatender las tensiones ni los grandes procesos histórico-culturales que marcaron estos primeros 200 años de historia nacional. Si la línea se inicia en 1776 es porque fue en ese año cuando la ciudad se constituyó en capital de un nuevo virreinato y adquirió una jerarquía política que sólo otras tres ciudades tenían por entonces en Hispanoamérica. A tono con esta preeminencia, las nuevas autoridades emprendieron obras que mejoraron la vida y el aspecto de la pequeña aldea, que comenzó entonces un crecimiento que ya no se detendría. Esta Línea de Tiempo es también una invitación a desmenuzar las múltiples capas que confieren a Buenos Aires una identidad y un aspecto sumamente ecléctico: la superposición de estilos, culturas y
experiencias han dejado su huella incluso desde antes de que la ciudad se fijara como meta convertirse en una moderna metrópoli con tintes cosmopolitas. Es esa la razón por la cual nos pareció adecuado trazar puentes con esas otras ciudades del planeta que comparten con Buenos Aires una condición metropolitana. Al priorizar acontecimientos que dialogan con los hechos locales, también se hacen patentes los reflejos cada vez más rápidos que acercan a nuestra ciudad a lo que tiene lugar en las grandes ciudades del mundo; sean estas modas arquitectónicas, novedades tecnológicas o crisis económicas y políticas.
Las ilustraciones intentan dar cuenta de esta historia a través de una selección de imágenes de diverso origen, desde obras de arte hasta objetos de uso cotidiano. Se pretende así otorgar una dimensión visual a los principales acontecimientos destacados en la Línea de Tiempo, sin perder de vista que las imágenes ofrecen, a la vez, diferentes niveles de lectura. Permiten, por ejemplo, trazar un recorrido, sucinto pero significativo, del desarrollo de las artes visuales en nuestro país, así como reflexionar sobre la vida material y cultural de la ciudad y su desarrollo en el tiempo. Pretenden, también, motivar sensiblemente a las distintas generaciones de argentinos que visiten el Pabellón para que puedan identificarse con estas imágenes u objetos a partir de su propia experiencia.
Por último, la elección del punto de vista y los contenidos incluidos en la línea de tiempo están indudablemente vinculados con nuestra formación en la historia y la historia del arte. Esperamos que muchos otros recortes y miradas puedan surgir a partir de nuestra propuesta de , repasar dos siglos de vida porteña.
Ricardo Watson (Eternautas) - Lic. Lía Munilla Lacasa
el Pabellón permanecerá abierto hasta el día 11 de junio del 2010.

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